La otra noche descubrí una película que ni sabia que
existía y, la verdad, que me impactó muchísimo por su dureza. Se llama “Flor
del Desierto” y me conmovió muchísimo, así que no he dudado en dedicarle un
poco de mi tiempo en mi rinconcito.
Esta película está basada en
hechos reales, en la biografía de la modelo Waris Dirie.
Es una somalí nacida en el seno de una familia nómada, pero esta pequeña mujer
nació para ser una gran triunfadora por su valor y su gran fuerza.
Cuando tenía 13 años la obligaron
a casarse con un hombre que le doblaba la edad, pero se negó hasta el punto de
irse de su aldea y cruzar sola el desierto hasta llegar a la capital somalí a
casa de su tía.
En busca de una vida mejor se
traslada a vivir a Londres a casa de su tío, que es embajador en la ciudad
londinense y allí trabaja como sirvienta en dicha casa. Pero poco tiempo duró
esto, pues su tío tuvo que abandonar Londres porque había comenzado una guerra
civil en Somalia.
La joven, durante un tiempo anduvo
malviviendo por las calles. Después compartió habitación con una amiga en una
MICA y al mismo tiempo trabajó como limpiadora en un Mc Donald. Fue allí donde
el famoso fotógrafo Terence Donovan le pidió que posase para sus fotos. Ella,
una joven tímida y recatada de 18 años, en un principio se negó, pero cuando se
enteró de que era un famoso fotógrafo vio una oportunidad para mejorar su vida.
Cuando ya tenía un contrato
firmado para saltar el charco y aterrizar en Nueva York, sufrió un mazazo. Su
pasaporte estaba caducado desde hace seis años, aunque ella no lo sabía y la
detuvieron en el aeropuerto, pues la iban a deportar.
Por suerte, estaba
rodeada de gente que apostaba por ella y que ya habían invertido en su carrera
así que todo se solucionó, pagaron su fianza y consiguieron arreglar el
problema del pasaporte. Comenzó a trabajar para las
mejores revistas mundiales como Vogue, de la cual fue portada nada más comenzar
su carrera. También, desfiló en las grandes pasarelas.
Pero hubo algo en su vida que
conmovió a millones de personas. Dio una entrevista para la revista Marie
Claire, y en esta fue donde confesó públicamente que ella sufrió a los tres
años la Mutilación Genital Femenina. Le extirparon el clítoris, los labios
mayores y menores, y por último la cosieron dejando en su vagina una abertura del tamaño de una cerilla
(siendo el marido quien reabriría la vagina para luego poder consumar el
matrimonio). Ella sobrevivió a esta práctica aunque la herida se le infectó bastante, pero una
hermana murió desangrada y la otra en el parto debido a esto.
Después de dicha entrevista fue
nombrada Embajadora Especial de la ONU contra la Mutilación Genital Femenina, y
luchando por erradicar dicha práctica dio muchas conferencias sobre este tema
en numerosos países.
Esta es la modelo Waris Dirie
(derecha) que trabajó como coproductora en la película sobre su vida basada
en el libro que ella escribió. La otra, es la modelo Liya Kebede (izquierda) que
interpreta el papel de Waris en la película.
Waris, ha publicado tres libros
“Flor del Desierto”, “Amanecer en el desierto”, “Niñas del desierto” y “Cartas
a mí madre”. Ha recibido Premio de África, Women of the year Award de
la revista Glamour Magazine, Corine por Amanecer en el
Desierto, World Social Award de la Women’s World Award,
Premio Arzobispo-Oscar-Romero, Prix des Générations 2007 de
la World Demographic Association, Chevalier de la Légion d'Honneur,
y Martin-Buber-Plakette der Stichting Euriade.
Sigue desfilando en las pasarelas
de Londres, Milán, París y Nueva York. Trabajó para Chanel, L’Oréal,
Revlon, Versace, Cartier, para la marca Levi’s y muchas otras marcas
de ropa. Y apareció en la película de James Bond “Alta tensión”.
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Esta es una dura y gran historia
con la única tristeza de que es real y biográfica. Por desgracia unas dos
millones de niñas al año sufren esta práctica y aproximadamente hay cien millones de mujeres con vida que han sido sometidas a la Ablación (como también
la llaman), condenándoles a sufrir desde pequeñas e incluso a morir. Esta práctica
es una cuestión cultural basada en la extirpación parcial o total de los
genitales. Con esto, frente a la comunidad la niña gana respeto, ya que la Ablación
está basada en garantizar la virginidad prematrimonial y la fidelidad, así como
la perdida de la libido evitando actos sexuales ilícitos. Las encargadas de
llevar a cabo la mutilación suelen ser matronas o parteras y se hace a sangre
fría, con una higiene que deja mucho que desear y con unos conocimientos quirúrgicos
nefastos.
La Ablación, está considerada internacionalmente
como una violación de los derechos humanos de mujeres y niñas, ya que es una forma
extrema de discriminación de la mujer y de desigualdad frente al hombre. En numerosos
reportajes y vídeos podemos ver que a dichas niñas se les somete a una tortura cuyos niveles son inhumanos.
Aunque numerosas fundaciones
luchan por erradicar esta práctica, aún queda mucho camino por andar para poder
abolir esta barbaridad a la que son sometidas millones de niñas todos los años.


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