lunes, 8 de abril de 2013

¿QUÉ ES?


Respira con tranquilidad cerrando los ojos, porque cualquier miedo te espanta y cualquier problema se hace microscópico como una mota de polvo que cruza un haz de luz que entra por la más vieja y rota ventana. Hasta incluso la amargura te la puede volver más dulce. 

Si sientes frío te dará calor, si sientes soledad te proporcionará la más tierna compañía. A veces no viene a tiempo, pero cuando llega te olvidas de su retraso. Otras veces acude en el momento apropiado dejándote sin respiración y calmando tu interior.

Puede volver el lugar más ruidoso, en un absoluto y agradable silencio si de él te acompañas. Sabe a caramelo y a algodón de azúcar. Parece que viajas en una nube acolchada por un olor relajante, familiar y especial, que hace que tu alma sosiegue recostada en la alegría.

Produce momentos de felicidad, pequeños detalles que guardas en tu corazón. Hasta dicen que con solo uno te puede apaciguar la ansiedad. Son fuertes, dulces y tiernos como un oso que te hace sentir el ser más pequeño y más protegido por un instante.

Con él se expresa todo el cariño y sentimiento que se lleva dentro del alma. Es posible que se pueda conectar con otra alma haciéndole sentir toda la paz que tú sientes. Es algo difícil de explicar, pero todos estos efectos se consiguen si es verdadero, aunque he de decir que hay falsos también.

Es una energía que solo con él se produce, que solo él te proporciona. Es una sensación de evasión, de silencio que te transporta a la propia levitación aún pisando la más dura y árida tierra. Puede transmitir alegría, felicidad, compasión, apoyo, adiós, incluso un te quiero.

Sí… estoy hablando del abrazo. Del abrazo a cualquier persona que quieras y que sea de vital importancia para ti. Hay veces que las palabras no alcanzan a transmitir lo que se lleva por dentro, pero el abrazo es capaz de demostrar todo aquello que no puedes decir con palabras.

Ese abrazo que hace que sin querer se te cierren los ojos…


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